No habían terminado de secarse las fotos de la toma de posesión y ya estaba encendida la maquinaria: Edgar Félix, el hombre que pasó de dirigir los Comedores Económicos a multiplicar por cuatro su capacidad sin pedir un peso más de presupuesto, fue premiado por Luis Abinader con la fusión del Plan Social y los Comedores en una sola institución potente. Y justo ahí, ¡zas!, comenzó el festival de lodo.

De repente, el funcionario callado que nadie veía en programas de televisión sino revisando almacenes a las 5 de la mañana, se convirtió en “sospechoso”, en “amigo de gente rara” y hasta –lo más creativo– en supuesto “vínculo con narcos”. Sí, lo de siempre: cuando no pueden tocarte el expediente porque está limpio, inventan el expediente.
Lo curioso es que Edgar Félix nunca ha sido de responder titulares. Él contesta con resultados:
- Comedores que antes daban 60 mil raciones ahora dan 250 mil diarias.
- Sin escándalos, sin fotos posando con cheques gigantes, sin robarse un grano de arroz.
Eso molesta. Mucho. Porque en un país donde muchos funcionarios viven de la foto y mueren por el micrófono, un tipo que trabaja en silencio y entrega números es un peligro para los que viven del relajo.
La campaña no es espontánea. Es profesional, sincronizada y carísima. Alguien está pagando bots, columnistas de alquiler y “periodistas” que repiten el guión sin preguntar factura. Y los más brutos son los que ponen la cara: esos tontos útiles que mañana van a terminar en una demanda por difamación mientras los que pagan se toman un café en la Lincoln.
Al Estado le toca estar alerta. Este modus operandi ya lo conocemos:
- Eliges al funcionario que está haciendo bien las cosas.
- Lo llenas de mierda anónima.
- Cuando responde, lo acusas de “victimizarse”.
- Si no responde, “es porque tiene rabo pisao”.
Es el mismo libreto que usaron contra otros que estorbaban.
Ojo, a veces las mafias de la desinformacion y el chantaje van a por funcionarios que si están robando o malversando para aprovecharse del delito cometido y logran sus objetivos, el funcionario entra en pánico y termina pagando, sea con publicidad o con otro tpo de «especie».
A Edgar le deseo lo mismo que le desearía a cualquier servidor público decente: que siga callado trabajando y que deje que hablen los números, pero también que esté atento, porque «esta gente» no para hasta que logra que saltes o que te salten, aunque el fracaso cunde hoy, el prestigio hay que saberlo mantenerlo y no siempre «no dar importancia» da resultados.
El director de INDOTEL; Guido Gomez, ha llevado la voz cantante de este tipo de campañas y el peligro que tiene para el futuro del pais y la institcionalidad.
Esta misma semana, el dia 18, estuvimos en esa institución en un conversatorio sobre las formas de incrustar la Noticia Falsa, o Difamatoria y como se replica y claro, como se combate.
Hoy es Edgar, del PRM, mañana será otro incluso, de otros partidos, las campañas sucias han causado muertes en los calumniadores cuando algunos no se dejan chantagear, además, sometimientos importantes.
No se trata de defender a funcionario alguno, ellos sabran que hacen con su vida y su responsabilidada, sino estar de frente contra un empeño evidenemente delincuencial que usa abogados e incluso, medios y comunicadores para sus fechorias.
Y a los organismos de seguridad: tomen nota de quiénes podrian estar pagando esta campaña. Porque cuando terminen de usar a los tontos útiles, los próximos en la lista serán otros. Y así nunca vamos a salir del fango.